Aunque en el Norte de nuestro continente ya han empezado a desarrollarse, aquí todavía no se ha desarrollado plenamente la tecnología para unir las explotaciones acuícolas y los parques eólicos marinos.

Son muchas las ventajas de unir ambos mundos. Por un lado, se saca un doble rendimiento al mismo espacio, originalmente usado solo para producción de acuicultura, pero reaprovechable para generar energía limpia. En segundo lugar, apartar las producciones acuícolas de los litorales reducen las incidencias relacionadas con el turismo o la pesca. Además, alejar las jaulas de acuicultura de la costa las situaría en un área de aguas con calidad oceánica e hidrodinámica, reduciendo así el impacto de enfermedades y mejorando la limpieza.

El problema radica en que el hecho de ubicar parques eólicos en el mar, obliga a soportar unos mayores costes de mantenimiento y reparaciones, por la corrosión y las fuerzas de la naturaleza. Los expertos apuntan que los costes de mantenimiento y logística asociados a una instalación de parques eólicos en el mar sería entre un 25% y un 30% mayor que la de un parque convencional.

Sin embargo, se pueden generar sinergias entre los mantenimientos de ambas plataformas, lo cual puede contribuir a bajar los costes operativos y dejar en un 10% el sobrecoste de la instalación.

En definitiva, el de la acuicultura y el de la energía eólica son sin duda dos mundos que veremos converger gracias a la innovación, para dar producciones de más calidad y energía limpia.